Hawwa Morales, monitora de Qigong 1er Duan

Hawwa Morales, monitora de Qigong 1er Duan

Mi Columna

LA PRACTICA DEL QI GONG  O AFINAR NUESTRA ENERGÍA


Es cierto que lo primero que nos enseñan a la hora de practicar cualquier ejercicio o dinámica que movilice la energía vital -y en este caso me refiero al qi gong-, es a adquirir una postura, actitud mental y movimientos apropiados: la columna bien alineada, los hombros relajados, las rodillas ligeramente flexionadas, la inspiración y la espiración, la mente en el qi, etc.


La verdad es que si alguien buscaba relajarse y salir del recinto de práctica pisando nubes (cuando se hace seriamente al menos),  lo más probable es que no lo haya conseguido. El estar constantemente pensando en todos los elementos que se han de corregir y la poca práctica (en muchos casos) física, no son precisamente nuestros mejores aliados.


Pero como todo, estas "normas" con la práctica continua acaban integrándose en nosotros permitiéndonos poder disfrutar, por decirlo de alguna manera, de una forma mas consciente de los beneficios del qi gong. No en vano, este término chino significa el tiempo y practica, es decir, el trabajo que uno dedica al qi.


Qi gong es "un trabajo en continua realización"; al igual que en otras técnicas y aquí hablaría de la música o la danza, se acaba asumiendo toda la técnica, por muy dura o difícil que sea en un principio, hasta que un día conseguimos emitir el sonido correcto o realizar el movimiento correcto (aunque creo, que esto último nunca se consigue.. . porque siempre se está aprendiendo)


Olvidar la posición, ser uno con el ritmo, reunificar y centrar cada parte de nosotros (cuerpo-mente-espíritu).


Un consejo, y seré un poco extrema probablemente, pero el practicante de qi gong no ha de pretender "tener sensaciones", no se busca, se encuentra y esto se consigue solo con la práctica perseverante. 


Dicho esto, no podremos evitar buscar sentir algo, buscar por donde corre la energía, buscar por donde no, … somos humanos y no nos engañemos, no todos lo consiguen, no quiero decir que unos puedan y otros no, todos podemos, pero por muchos motivos (personales, físicos, mentales, ambientales, etc.) no todos lo consiguen en igual grado. Pero ni que sea mínimo, siempre será beneficioso.


Afinar un instrumentos no es sencillo, y más cuando se trata de un instrumento tan complejo como nuestro cuerpo. Se requiere de :

1º el maestro adecuado (todos somos diferentes y nuestras expectativas no siempre son las mismas)

2º aceptar que no sabemos

3º paciencia

4º precisión en la técnica, lo que exige

5º estar siempre presente y

6º , 7º ….... práctica, práctica y práctica


Una amiga hace tiempo me comentó que hablando con un maestro chino de tai chi este le comentaba que los europeos no hacían tai chi, si no que conectábamos movimientos separados, en China, le comentó, lo “bailamos”. Es como una danza.


Entendamos lo de “bailar” o “danzar” no en realizar los movimientos “como si” hiciéramos danza, que solo nos aportará una cierta belleza estética pero nada más. No se baila sin ton  ni son, es una comunión con el ritmo de la vida y la vida o todo lo que ocurre en nuestro universo se rige por una lógica no es caos absoluto, incluso me atrevería a decir que también el caos tiene su propia lógica.


Creo que al compararlo con la danza se refería a la naturalidad del movimiento al dejar fluir la energía y al fluir con la energía del entorno. Como las ondas de agua de un gran océano o como los átomos del universo girando y desplazándose armónicamente entre ellos. 

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En la ejecución cada movimiento, cada gesto por mínimo que sea (y a veces estos son los más importantes) han de ser precisos y a la vez naturales. Eso es lo que diferencia la fluidez y efectividad de nuestro trabajo, eso es lo que hace de nuestra práctica una “danza” y no “una conexión de movimientos separados”.


Al igual que los armónicos que se prolongan desvaneciéndose en el infinito y uniéndose a la siguiente nota no se sabe en qué momento, o como el determinado  movimiento del bailarín que captura y dirige nuestra mirada.


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El pensamiento o disposición mental es otro punto importante, si una gota de agua varía su estructura al escuchar una palabra cargada de un sentimiento o pensamiento concreto como no ha de hacerlo nuestro organismo si un 65%  o un 70% del mismo es agua?


http://blog.alkalinecare.com/2014/04/02/el-cuerpo-humano-es-un-organismo-de-agua/


Pero de este hablare más adelante ...


LA ENERGIA, ALGO MÁS QUE UNA PALABRA



El trabajo con la energía, llamémosla Qi, Prana, Energía Vital, etc, es una labor que nos permite encontrar el centro y el punto de equilibrio con y en nosotros mismos, pero sin olvidar que también necesita de un alto grado de responsabilidad.

Cuando “movemos” o “canalizamos” energía -como en el caso de las distintas prácticas de meditación dinámica o estática, o en algunas terapias cuya función consiste en ayudar a encaminar o equilibrarlas-, movilizamos así mismo, otras cosas tan importantes como emociones bloqueadas, traumas ocultos, etc. Y esto no es ninguna tontería porque nos podemos encontrar, tanto terapeutas como pacientes con alguna “sorpresa”.

En este tipo de trabajos, nunca he sido partidaria del "autoaprendizaje" o de limitarse a buscar en el Sancta Santorum de Google (al que acudimos la mayoría) todo texto o maestro que aparezca. En internet se puede encontrar de todo sí, pero no todo vale. Y ahí radica el primer paso, en buscar, cribar y elegir finalmente lo que más nos resulte razonable.

Pero aquí no acaba este tema, lo anterior sirve para el que "busca" pero ahora vamos a ver qué ocurre con el terapeuta, y es que el paciente ha de encontrarse en una situación emocional-psíquica minimamente “en condiciones” o como se suele decir: con la cabeza bien amueblada. Eso nos evitará problemas peliagudos futuros con algunas personas que, comienzan a tener sensaciones extrañas, energías que van  y vienen, etc donde no debería haberlas. Estas personas, en mi opinión, necesitan primero acudir a otro tipo de profesionales, no pequemos de soberbia, no estamos preparados para todo.

No voy a hablar de ciertos movimientos surgidos en su momento a raíz de la New Age (de donde han aparecido sin duda, algunas propuestas interesantes aunque a mi entender, la minoría) que mezclan prácticas que no siempre son compatibles, hay que saber qué se tiene en las manos y hasta donde se puede llegar y con quien se puede realizar. 

Cuando se construye con mal material y sin una estructura sólida, la casa termina hundiéndose.  

Recordemos que son ante todo técnicas, no pretextos para “evadirse” o “sentirse bien” o "tener experiencias" o "ser feliz".




La responsabilidad es pues por parte de ambos, terapeuta y paciente. El terapeuta ha de ser siempre consciente de que la energía no es algo “indefinido” o “esotérico” sino que es una realidad que, trasladándola al antiguo dicho “puede mover montañas”,

El paciente por su parte, ha de tener los pies bien puestos en el suelo, incluso diría yo ser más “agnóstico” o “ateo” que “creyente”.


La razón sin fe es algo muerto pero la fe sin razón es un peligro….

<<La razón puede acompañar y guiar hasta la puerta del jardín, pero no puede entrar. La razón es la maestra rigurosa y exigente del hombre que busca la sabiduría; pero cuando llega a las puertas del jardín, se convierte en su discípula.>>
[ Fragmento del libro: Cantos de eternidad. La sabiduría de Rûmî en el “Mathnawî”Cetr, 2011.]

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